Cuantas veces nos hemos salvado de alguna situación o problema en la que tal vez no recordamos de lo pactado, sin embargo, tuviste la prevención de haber dejado algo “por escrito” y así poder acreditar lo que en su momento realizaste con otra parte. He aquí la importancia de contar con un documento que nos respalde a la hora de probar lo que alegamos.
Bien dice el famoso refrán: “No hay mejor testigo, que el papel escrito”, porque en definitiva es mejor prevenir que lamentar y sobre todo a la hora de reclamar algún derecho. Es por eso que probablemente te cuestiones con la siguiente interrogante: ¿En qué momento debo de pactar algo por escrito? antes de responderte, es importante resaltar que, si bien es cierto estamos acostumbrados a una cultura en donde la mayoría de tratos, acuerdos, negociaciones, conciliaciones, etcétera, los realizamos de manera verbal y no dejamos constancia de los clausulas y puntos convenidos dependiendo la situación en que nos encontremos, nos encontramos ante la situación de: ¿Cómo acreditar todo lo manifestado en aquella ocasión que cerraste un trato con un cliente, compraste una casa o incluso prestaste dinero a una persona? es por eso que la respuesta a la interrogante anterior se resume de la siguiente manera:
Lo ideal y recomendado es documentar absolutamente todo tipo de acto en el que se vea incluido tu patrimonio, derechos, obligaciones e incluso futuros escenarios que proyectes para tu crecimiento profesional.
Recuerda que no solo te evitas cualquier tipo de responsabilidad, sino que también previenes situaciones en las que por ejemplo se evada algún tipo de obligación con lo pactado en aquel momento.
¿Qué puedo hacer para evitar situaciones como: “No recuerdo haber dicho eso”, “Usted no hablo de precios” o el clásico de clásicos “Como no he firmado nada, no le debo nada”?
Simple y sencillo, hazte valer siempre de contratos, recibos, facturas, comprobantes de pago o bien títulos valores como pagares, letras de cambio, cheques o si lo que quieres es algo más formal, nada mejor que acreditarlo ante un notario mediante instrumento público, pues el objetivo es adecuarlo a tus necesidades y según la formalidad del asunto a tratar.
Es importante recordarte que, si bien es cierto es elemental tener documentos que te respalden de cualquier actuación, también es clave la redacción de los mismos, para lo cual aquí es donde te recomiendo asesorarte por expertos a la hora de establecer términos y condiciones ya que, en ocasiones hemos visto como un documento puede leerse y entenderse con vicios y lagunas que, a la hora de la hora en vez de pactar, un gran lío se puede armar.

Por: Abogada Astrid Mejía Mendoza

Grupo Legalsa de Honduras

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